Cómo se ve un corazón puro
¿Señor, que me quieres decir en cuanto a la verdad de un corazón puro y un corazón impuro?
Mi hija, yo he estado purificando tu corazón; tú sabes lo que es mirarme a mí con un corazón puro. Se que muchas veces tu corazón no está puro. Yo te he mirado y me ha dado tristeza verte desesperada buscando una respuesta, y verte afanada por querer encontrar a tu manera y a tus fuerzas, solo me toca esperar que te canses y vuelvas a mí. Yo estoy contigo y siempre te estoy esperando. Tú sabes, te lo he enseñado, pero la falta de fe en mí, de esperar, de verme, de descansar de confiar en mí y pensar que yo no voy a actuar y que me demoro es lo que te bloquea a venir a mí. Y tú no quieres perder el tiempo, pero mientras más afanada estas, mientras más en tus fuerzas estas, más pierdes tu tiempo y es como que te vas alejando o entrando al campo de batalla sola.
Mi hija, conozco tus pensamientos, tus deseos, tu corazón; solo ven a mí, no creas que me quedo callado, no creas a tus pensamientos que no hago nada; solo confía y ven a mis brazos. Anhelo que estes en mí, que vengas hacia mí, te amo, mi hija con todo mi ser.
¿Cómo vez mi corazón?
Mi hija, yo veo en ti un corazón puro, pero ven a mi porque necesito pulir, moldear, limpiar ciertas cosas, sanar y llénate de Mí. quiero enseñarte a confiar en mí, quiero mostrarme a ti quién soy y cómo soy. Hemos pasado juntos muchas experiencias bonitas, y eso es solo un poco de todo lo que quiero para ti y tengo guardado para ti. Te amo hija, y veo mucha necesidad en ti, y Yo soy quien puede suplir todas esas necesidades que tu espíritu anhela y tu alma desea.
¿Qué quieres decirme en cuanto a verte siempre en todo lugar?
Que vayas de la mano conmigo, mirándome a mi aun cuando camines por momentos de injusticia, dolor, miedo. No camines sola a ningún lado, yo estoy contigo y pon tus ojos en Mí cada instante, mírame, cuando estes alegre, mírame, cuando estes triste, mírame, cuando estes enojada, mírame, cuando te lastimen, mírame, cuando te rechacen, mírame, cuando te desprecien, mírame. Activa tus ojos del corazón para ver cualquier cosa en lo natural a través de reino, de mis ojos, del filtro de mi perspectiva, no desde la natural y la razón. Eso enferma el corazón y luego bloque la visibilidad hacia mí.
¿Cuándo no te veo, Señor?
_Mi hija quitas tu mirada de mí cuando no crees que yo tengo el control de todo, yo tengo la autoridad de todo. Yo te estoy haciendo señas para captar tu atención y que me veas, moviendo mis manos; pero tú te dejas llevar por el afán, lo natural, las urgencias, las necesidades, y no te viras a mi para verme.
Yo estoy tiempo completo para ti; pero me ignoras y sabes que “Si padres imperfectos saben cómo en amor cuidar de sus hijos y darles lo que ellos necesitan, cuanto más el Padre del cielo da la plenitud del Espíritu Santo cuando sus hijos le piden” (Lucas 11:13)
Tu eres mamá, entonces entiendes cuanto amor das a tus hijos y que quisieras darles todo y muchas veces no les dices porque miras su corazón, pero tú sabes que tienes bendiciones para ellos; pues así yo tengo para ti; tengo tanto disponible para ti en toda bendición espiritual y material; pero al no confiar en mí, creerme a mí, no puedo soltar todo eso; y no porque no quiera soltar; anhelo soltarte todo, estoy ansioso de darte todo; pero estas aprendiendo y cuido tu corazón, formo tu corazón. Mi hija solo créeme y confía en mí. ¿Podías hacerlo?
_Si Papa, ayúdame a confiar en ti, enséñame a creerte y a depender de ti, a escuchar tu voz y obedecer.
_Es como cuando les he dicho a mis hijos: solo escucha y obedece, déjate guiar por mi voz; pero sus pensamientos, su lógica, sus razonamientos hace que actúen a su manera y se pierdan lo que yo tenía para ellos.
_Si hija, pasa lo mismo contigo. Déjame enseñarte y confía en mí. ¿Estás dispuesta?
_Si, Papa, estoy dispuesta. Tengo temor de lo que va a pasar.
_Hija, el temor es señal de un corazón impuro. Es allí donde quiero sanarte
_Entonces, abre mis ojos para que pueda verte y sáname.



