Mi hijo.
No es lo que haces, lo que te da valor y sentido a la vida. Tu valor está en saber qué. YO SOY tu padre. Esta conciencia viene cuando descansas en mí. YO SOY tu primer amor. YO SOY tu verdadero amor el que da valor a tu vida. En este momento, Déjame abrazarte. Descansa en mis brazos.
Gratitud.
Padre, gracias. Porque puedo ver que tengo una tormenta de necesidades. Y decisiones. Que se levantan como un huracán. Yo estoy dentro del huracán. Viendo todo. Pero veo tu luz en medio del huracán. Estoy rodeado de Tu presencia y amor.
Respuesta de Jesús a la gratitud.
Mi hijo. Mientras estés en el ojo del huracán, sintiéndote impotente, teniendo miedo y ansiedad. Recuerda yo te traje hasta aquí. Te llamé a servirme. Yo no te dejaré. Porque te llamé a hacer algo que está más allá de tu posibilidad. Aquí en medio del huracán es donde vas a ver mi intervención. YO SOY quien suple tus necesidades, YO SOY el que te llamó, solo descansa en mí. Relaja tu mente en mi presencia.
No dejes de ver la visión de que estás dentro del ojo del huracán y que yo estoy con una luz rodeándote.
Sólo sigue esa visión porque allí está tu paz. Allí te doy entendimiento y revelación. Allí abriré las puertas. Estoy levantando una ola de bendiciones para ti. Recuerda la promesa que te di, medita en ella de día y de noche.
Tu Padre Celestial que te ama.
Marcos 10:28-30
Entonces Pedro comenzó a hablar. —Nosotros hemos dejado todo para seguirte—dijo. —Así es —respondió Jesús—, y les aseguro que todo el que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o bienes por mi causa y por la Buena Notícia recibirá ahora a cambio cien veces más el número de casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y bienes, junto con persecución; y en el mundo que vendrá, esa persona tendrá la vida eterna.





