¿Te ha pasado que cuando llegas a recibir ministración en las reuniones cristianas, experimentas el perdón de Dios, una paz desbordante; luego que sales empieza el reto de no volver a caer de nuevo en el mismo pecado?
Para salir de este pecado ya sea expresado en un hábito o una conducta que te atormentaba y salir totalmente victorioso necesitas aprender lo que es el verdadero ARREPENTIMIENTO APASIONADO
He logrado entender que puedo aumentar mi deseo de santidad y disminuir mi deseo de seguir en el pecado al desarrollar un arrepentimiento apasionado y sincero.
Debo orar de esta manera;
«Señor, muéstrame la destrucción que traerá a mi vida si continúo en el pecado de ………………………………………»
Primero, debo ir más allá de un arrepentimiento superficial y practicar un arrepentimiento profundo, que involucre no solo mis palabras, sino también mis emociones y mi imaginación. Al visualizar las consecuencias negativas del pecado y el daño que causa, comienzo a aborrecerlo más y a perder el deseo de continuar en él.
Con la ayuda del Espíritu Santo debo reflexionar y visualizar cómo este pecado afectaría las áreas de la vida incluye analizar la devastación del efecto de este pecado en:
- La salud física
- La salud emocional (alma)
- La vida espiritual
- La relación con Dios
- Las relaciones personales (familia, cónyuge, hijos, conocidos)
- El ministerio y servicio a Dios
- El trabajo y las finanzas
- La vida eterna es decir la vida más allá de la muerte
En segundo lugar, puedo aumentar mi deseo de santidad al visualizar las bendiciones y el gozo que provienen de vivir una vida piadosa. Esto me ayuda a desear la justicia y no solo a evitar el pecado. Para que me lleve a la acción debo visualizar:
- Una vida transformada por la obediencia, donde cada decisión refleja el carácter de Cristo.
- Una relación más cercana y profunda con Dios, llena de intimidad, comunión y claridad espiritual
- El impacto positivo en la salud del alma (emociones sanas, sin ansiedad ni miedo).
- Cómo la santidad fortalece la vida espiritual, aumentando la fe, la autoridad y la sensibilidad a la voz de Dios.
- El efecto en las relaciones personales, trayendo amor, restauración, confianza y armonía.
- El impacto en la familia (cónyuge e hijos), dejando un legado de bendición y estabilidad.
- Crecimiento y gracia en el ministerio y propósito de vida, siendo instrumento de bendición para otros.
- La bendición en el trabajo y las finanzas, como resultado de vivir en integridad.
- Una vida eterna llena de recompensa, gozo y aprobación de Dios.
- Tomando decisiones correctas continuamente, eligiendo la justicia en cada área de la vida.
Además, necesito permitir que el Espíritu Santo trabaje en mi corazón, produciendo un dolor genuino por el pecado y un fuerte deseo de agradar a Dios. De esta manera, no solo cambio externamente, sino que soy transformado internamente.
Como resultado, mi corazón cambia, y desarrollo un mayor amor por la santidad y un menor deseo por el pecado, lo que me lleva a vivir en obediencia, libertad y gozo en Cristo.
Romanos 8:13
“Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.”
Recuerda:
La santidad no se logra solo con esfuerzo humano, sino viviendo guiados, fortalecidos y transformados por el Espíritu Santo.



