Hola, soy Juan, tengo 28 años.
A los 17 años fui diagnosticado con pancreatitis aguda idiopática pocos días después de una apendicectomía. En ese entonces, el tratamiento indicado era mantenerme completamente en ayunas para disminuir la inflamación del páncreas. Sin embargo, después de tres semanas sin ingerir alimentos ni líquidos, no presenté mejoría.
Los médicos del hospital donde estaba internado realizaron un consenso y concluyeron que la mejor opción para salvarme era una pancreatectomía. Era una cirugía de alto riesgo, especialmente porque no me encontraba hemodinámica estable. Mi mamá se oponía a la intervención, lo que generó varios días de discusiones con el equipo médico, pero mi estado seguía sin mejorar.
En medio de esta situación, una amiga cercana de mi madre conocía al pastor Bolívar Ramón, quien decidió visitarme para orar por mí. Apesar de las burlas de algunos médicos, mi madre pidió que aceptaría la intervención quirúrgica solo si se repitieran los exámenes después de la visita del pastor.
Bolívar llegó, se presentó y, luego de una breve conversación, empezó a leer una oración. Recuerdo claramente cómo ordenaba, en el nombre de Cristo, que la enfermedad saliera de mi cuerpo. Mientras orábamos, colocó mi mano sobre mi abdomen, a la altura del páncreas. Es difícil describir lo que sentí en ese momento: un calor profundo, único, que se extendía desde mi abdomen hacia todo mi cuerpo, llenándome de una paz indescriptible. Era como tocar el sol.
Bolívar se retiró, y horas después, tras realizarme nuevos exámenes, los resultados mostraron que estaba completamente sano. Mis valores de amilasa y lipasa habían regresado a la normalidad. Y fui dado de alta ese mismo dia.
Creo firmemente que Dios intervino en este milagro, a través de la imposición de manos del pastor Bolívar. Pude experimentar Su poder y Su gloria por un proposito mayor.
Comparto esta história porque es verdadera, verificable y forma parte de mi vida. Además, autorizo el uso de esta información para cualquier actividad que se considere necesaria.
Testimonio de:
Juan Racines
Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos y, aunque beban cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
Mr. 16:17-18



