Cortando Lazos Destructivos

Una Historia del Por qué Me Costaba Amar a Mamá

En mi tiempo a solas con él Señor, me hizo recordar que no tenía una buena relación con mi mamá, siempre que conversábamos terminaba tratando de corregirla y enseñarla, con una actitud incorrecta le ponía culpa, luego me sentía muy mal por terminar nuestra comunicación desgasta y sin fruto, así que de forma inconsciente había decidido no abrirle mi corazón para no ser ofendido u ofenderla, teníamos una relación diplomática.

Un día al estar mi tiempo a solas con Dios, el Espíritu Santo me guio a hacerle esta pregunta.

¿Señor a que familiar cercano me cuesta amar?

Y perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal…

Mate. 6:12–13ª

Me mostro un recuerdo cuando de adolescente de 12 o 13 años, ella estaba apurada saliendo de la casa y la puerta de la casa era de llave antigua de tubo, me dijo que cerrara la puerta con llave pero yo por error cerré mal la puerta y ella a la distancia vio que la puerta se abrió y regresó a cerrar mientras hablaba palabras que me culpaban por no hacer bien las cosas, en ese momento ella en su ira soltó un golpe fuerte sobre mi cabeza con la llave de tubo, que me agache de dolor, mientras me sangraba la cabeza un poco y llore y me llene de ira, en mi dolor le critique, la maldije dentro de mí.

Cuando le pregunta al Señor: ¿a qué familiar cercano me cuesta amar? Él me mostró todo esto como una película, entonces me di cuenta de que por muchos años ya adulto no podía relacionarme con mi mamá de forma correcta porque estaba ligado a ella emocionalmente de forma incorrecta. Esto hacía que liberará energías negativas y que hubiera siempre una pared invisible que nos dividía, aunque la amaba. Allí me di cuenta de que por esta ira guardada de forma inconsciente estaba recibiendo maldiciones en mi vida cotidiana que impedía disfrutar las relaciones humanas saludables.

Honra a tu padre y a tu madre». Ese es el primer mandamiento que contiene una promesa: si honras a tu padre y a tu madre, «te irá bien y tendrás una larga vida en la tierra». Efesios 6:2 NTV

Visualizando esa escena de mi recuerdo de dolor, le dije al Señor:

Señor yo perdono a mi mamá por sus gritos, insultos y su golpe en la cabeza, y le pido perdón por juzgarla, criticarla en mi corazón. Me lavo en la sangre de Jesús, te pido perdón Padre Celestial por hacer esto con mi mamá y corto toda ligadura negativa que vino como resultado de esa ofensa no resulta con ella, me perdono a mí mismo por hacer esto y recibo tu perdón.

Enseguida vi en una visión a Jesús que me abrazaba y me consolaba en ese recuerdo mientras estaba agachado cogiéndome la cabeza de dolor. Y puso en mi corazón compasión, misericordia por mi mamá. Porque no la comprendía que estaba sola no tenía a nadie que le ayude con sus cuatro hijos y se estaba perdiendo una oportunidad de trabajo y yo la estaba demorando ese día, mi perspectiva del evento cambio.

Algo se rompió inmediatamente y desde allí me relación con mi mamá esta 100% mejor. La amo de una forma natural ya no me cuesta, tengo mucha compasión de forma natural, aunque ella esta viejita sé que la extrañare cuando no este, pero estoy seguro de que mis cuentas con ella fueron arregladas en la tierra, y que no habrá una energía destructiva dentro de mi corazón que vaya para mis hijos y los hijos de mis hijos y sé que un día nos volveremos a ver por la eternidad, ya que esta relación no acaba en la tierra.

Te has preguntado delante del Espíritu Santo: ¿a quién de tu familia más cercana te cuesta amar?

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