Dos Formas de Empezar el dia

Religiosidad Mental

Te dices a ti mismo: “Me prometo a mi mismo que lo haré” (juramento)

…Pero yo digo: ¡no hagas juramentos!… Mt. 5:34

Al usar tu propia fuerza de voluntad, te vuelves un dios por ti mismo tratando de gobernar tu vida, como consecuencia trabajas mucho cosechas poco.

Cristianismo Puro

Te dices a ti mismo: “Me propongo por medio del Espíritu Santo”

Mediante Su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos … 2Pe 1:3

Reflexiona

No comas del arbol del conocimiento del bien y el mal, esa fue la estrategia de Satanas (serás igual a Dios) para volvernos independientes de Dios. Eso traerá estres, ansiedad; buscamos controlar lo incontrolable.

Mejor come del arbol de la vida, empieza tu dia escuchando la voz de Dios, camina en el reposo de Dios y deja que Él vaya delante de ti y Sus impulsos te guien.

 

Entonces, ¿cuál es exactamente la diferencia entre “una promesa (juramento)” y “un propósito por el poder del Espíritu Santo”?

Cuando hago una promesa interna, Tengo mis ojos fijos en mí y mi poder para lograr esto. Como resultado fallaré, ya que no tengo el suficiente poder para vencer las obras del enemigo. Termino esforzándome y gritando, usando mi propia fuerza. La Biblia es clara en que debo parar de mi propio esfuerzo y trabajo y entrar en Su reposo

Así que todavía hay un descanso especial en espera para el pueblo de Dios. Pues todos los que han entrado en el descanso de Dios han descansado de su trabajo, tal como Dios descansó del suyo después de crear el mundo. Entonces, hagamos todo lo posible por entrar en ese descanso. Pero, si desobedecemos a Dios, como lo hizo el pueblo de Israel, caeremos. Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos. No hay nada en toda la creación que esté oculto a Dios. Todo está desnudo y expuesto ante sus ojos; y es a él a quien rendimos cuentas.

(Heb 4:9-13)

Así que cuando me propongo que lograré por el poder del Espíritu Santo, no me estoy mirando a mí mismo en absoluto. Estoy reconociendo que es Dios quien realiza, no yo. Es el poder de Su Espíritu que mora en mí que me empodera y me otorga sabiduría y todo lo que necesito para la vida, la piedad y el éxito.

Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia.  (2Pe 1:3)

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Por: Bolivar Ramon

Por: Bolivar Ramon

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